Retrato íntimo, matizado y sincero de Paris Hilton, una de las figuras más famosas de la cultura pop del siglo XXI, y también una de las más incomprendidas.
Cuando Hilton saltó a la fama como asidua a los clubes nocturnos a finales de los 90, la gente no sabía qué pensar de ella. Sin un modelo a seguir para este nuevo tipo de celebridad, los paparazzi y el público la tacharon de simple fiestera consentida. La realidad era más compleja: para la tímida Hilton, los clubes nocturnos eran un refugio, un lugar donde la música le brindaba evasión, alegría, aceptación y un sentido de pertenencia.
El documental, magistralmente realizado por los directores Bruce Robertson y JJ Duncan, sigue a Hilton en su regreso a la música en 2024 con su primer concierto en el Hollywood Palladium, y sitúa el evento en el contexto más amplio de su vida como figura pública, que fue a la vez idolatrada y vilipendiada. Basándose en décadas de archivos personales, entrevistas íntimas, imágenes documentales de estilo cinéma vérité y el propio concierto, la película revela cómo Hilton ha lidiado tanto con la adoración cultural como con la crueldad. «Ícono Infinito: Memorias Visuales» muestra a Hilton expresando su verdad mientras explora cómo la música -como inspiración, aspiración y salvavidas- se convirtió en el hilo conductor que ha sostenido su supervivencia, reinvención y resiliencia.